miércoles, 16 de septiembre de 2015

LA IMPORTANCIA PARA SU SALUD DE CONOCER EL INDICE DE MASA CORPORAL (IMC)

                                                              Dr. Arcenio Estévez Medina.
Todo el mundo -sin importar su condición socioeconómica, edad, sexo, estado civil o posición laboral- debe empeñarse en conocer su Indice de Masa Corporal (IMC) porque es una información que permitirá al médico manejar y prevenir enfermedades importantes.
El IMC es el cálculo, desarrollado por Adolphe Quetelet,  que permite determinar la cantidad de kilogramos que tiene el individuo por cada metro cuadrado de superficie corporal.  Visto así suena muy sencillo y no deja de ser un número, no olvidemos que los números no tienen sentimientos, somos nosotros que les imprimimos acciones, bondades y les atribuimos beneficios o no.
Una simple operación matemática que consiste en dividir el peso en kilogramos de la persona entre la talla en metros cuadrados nos dará como resultado el cociente que corresponde al Indice de Masa Corporal del individuo.
El IMC es importante porque permite al médico tratar enfermedades, prevenir y pronosticar muchas patologías que producen cada día más discapacidad, exclusión social y muertes a las personas, impactando de manera muy negativa a las variables tomadas en cuenta para calcular el Indice de Desarrollo Humano (IDH) de los pueblos.
Cuando el IMC está elevado hay mayor riesgo de sufrir diabetes, enfermedad cardiovascular, osteoartritis, varios tipos de cáncer, resistencia a la insulina, colelitiasis (piedras en la vesícula biliar), apnea obstructiva del sueño (roncar mientras se duerme), asma bronquial, síndrome de ovario poliquístico, síndrome del túnel del carpo, esteatosis hepática (hígado graso), hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, várices, embolia pulmonar, enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), disfunción eréctil y síndrome metabólico.
LA DETERMINACIÓN DEL IMC ES CONSIDERADA UN SIGNO VITAL.
Conocer el IMC tiene tanto valor para la salud del ser humano que en estos momentos es considerado parte de los signos vitales que el médico debe medir a todos sus pacientes, tal y como lo hace con la presión arterial, frecuencia cardíaca, temperatura y frecuencia respiratoria.  Es lamentable, pero esta medición del IMC muy pocos galenos la hacen, a excepción del nutriólogo, que la ha convertido en una herramienta capital para el manejo de sus usuarios.
 ¿QUÉ NOS DICE EL ÍNDICE DE MASA CORPORAL?
Cuando el IMC nos reporta un resultado que va de los 18.5 a los 25 kg/m2, nos dice que la persona está en el peso normal.  El plan debe ir encaminado a mantenerlo en ese parámetro y se le elabora una dieta de mantenimiento.
Si el resultado está entre 25 y 29.9 kg/m2 el diagnóstico es de preobesidad o sobrepeso y amerita una intervención para llevarlo a la normalidad y evitar las consecuencias de este estado.  Del mismo modo se debe actuar en los casos siguientes
Mientras que cuando el IMC reporta un valor que está comprendido entre los 30 y 34.9 kg/m2 hay obesidad grado l.
Si su IMC oscila entre 35 y 39.9 kg/m2 usted tiene un diagnóstico nutricional de obesidad grado ll.
Por otro lado, si su IMC se encuentra entre 40 y 44.9 kg/m2 usted está afectado por obesidad grado lll, conocida también como mórbida.
La obesidad grado lV, llamada por muchos hipermórbida, es en la que al enfermo se le reporta un IMC  de 45 kg/m2 ó más. 
El IMC alto es un factor de riesgo importante para las Enfermedades Crónicas no Transmisibles.  Este riesgo aumenta a medida que este valor sube de 25 kg/m2.  Entre 1980 y 2013 ha subido la proporción global de adultos con sobrepeso de 28.8% a 36.9% en el sexo masculino y de 29.8 a 38% en el femenino, según el Boletín de la Organización Mundial de la Salud publicado en julio del 2015.
Una investigación (Harvard Alumni Health Study, 2000) realizada por la Universidad de Harvard, E.U., determinó que las personas con un IMC entre 20 y 26 kg/m2 son las que tienen mayor longevidad.  Mientras que aquéllas  con esta cifra por encima de los 30 y las que tienen menos de 18, son las que tienen menor esperanza de vida.     

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martes, 8 de septiembre de 2015

ENFERMEDADES CRONICAS NO TRANSMISIBLES, SU MANEJO Y CONTROL

                                                             Dr. Arcenio Estévez Medina.
El mundo entero está preocupado por el auge de las enfermedades crónicas no transmisibles, trastornos de larga duración y evolución lenta, que cobran 38 millones de vidas humanas cada año, de acuerdo a un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 2015. .
Entre estas enfermedades están la enfermedad cardiovascular, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, que representan el 63 por ciento de todas las muertes producidas al año en el mundo. También se encuentran en este grupo las discapacidades visuales, auditivas y las afecciones bucodentales.  El 42 por ciento de estos fallecimientos sucedió antes de las personas cumplir los 70 años y la mayoría de estas muertes se pudieron haber evitado con medidas preventivas, consistentes en alimentación sana y actividad física.
La que mayor cantidad de personas mata es la enfermedad cardiovascular con 17.5 millones de defunciones para representar el 46 por ciento.  El cáncer, en todas sus variedades, constituye el 22 por ciento, con unas 8.2 millones de muertes al año.  Estas dos causas abarcan el 68 por ciento de las muertes por enfermedades crónicas no transmisibles, a decir de la Dra. Margaret Chan, máxima funcionaria de la OMS, en una actividad realizada en enero del año 2015. También producen un número importante de fallecimientos las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes.  Ambas causan casi 6 millones de las muertes en este renglón. 
El 82 por ciento de estas muertes suceden en países de ingresos bajos y medios debido al poco nivel educativo de los habitantes, la baja acción de los organismos que ejecutan la salud y la escasa inversión del Producto Interno Bruto (PIB) en políticas sanitarias de estas naciones.  Sin embargo, con medidas sencillas de tipo dietético, disponibilidad de medicamentos para la población general y propuestas de actividades física; países con Indice de Desarrollo Humano muy alto han logrado reducir el 70 por ciento de las referidas muertes, entre estas naciones están Canadá, Estados Unidos de Norteamérica, Reino Unido y Australia.
El control de los factores de riesgo ha sido la mejor respuesta para tener éxito en este problema de salud pública mundial.  Entre éstos tenemos, sedentarismo, la dieta incorrecta, hipertensión arterial, sobre peso, obesidad, elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos, consumo de tabaco y uso excesivo de alcohol.  Cuando se combinan varios factores de riesgo se aumentan las posibilidades de morir por una de esas causas hasta en el 75 por ciento.  No es imposible reducir y eliminar muchos de estos factores de riesgo. 

La alimentación incorrecta es un factor de riesgo para el cáncer, diabetes y la enfermedad cardiovascular.  Si la modificamos de manera correcta podemos evitar gran parte de estas enfermedades y si la combinamos con la actividad física bien programada tendremos mayor éxito. 

domingo, 12 de abril de 2015

EL CONSUMO DE CARNE DE POLLO Y LA SALUD

 Dr. Arcenio Estévez Medina, M. D., N. D., M. H..
Con mucha frecuencia a las personas que tienen elevados los niveles de ácido úrico, colesterol y triglicéridos, el médico les recomienda evitar las carnes rojas y consumir las blancas, sobre todo la de pollo.
Una serie de estudios han demostrado que la carne de las aves –no sólo la de pollo- contiene más ácido úrico que otras porque carece de una sustancia que lo destruye llamada uricasa.
La uricasa es una enzima que tiene la mayoría de los mamíferos, excepto el ser humano y otros como los monos, transforma el ácido úrico en alantoína, un cicatrizante natural que ayuda a reemplazar en la piel a las células muertas por otras nuevas.  Se están realizando varios estudios para lograr la aceptación en los Estados Unidos de Norteamérica del uso de la alantoína para el tratamiento de las personas con hiperuricemia y que no responden a los tratamientos que se usan de manera común.
Es una razón importante para entender que la carne de las aves, no sólo los pollos, suben más el ácido úrico en la sangre de los consumidores que las de cerdo, vaca, chivo y conejo. 
Por otro lado, organismos internacionales han denunciado que se usan muchos antibióticos en la producción de pollos para evitar infecciones. Sin embargo, se sabe que estos fármacos no se deben utilizar con fines preventivos, que sólo tienen indicación cuando hay infecciones originadas por bacterias sensibles a los mismos.  Esta práctica desencadena reacciones en los consumidores de las carnes producidas con la presencia de estos medicamentos, entre las que se encuentran la resistencia a los antibióticos, afecciones del sistema inmunológico, el cual es responsable de la defensa del cuerpo cuando hay infecciones o ataques de microbios productores de éstas.
LA FDA REPORTA PRESENCIA DE ARSENICO EN CARNE DE POLLO.
Recientemente, según el boletín de nutrición del mes de julio del año 2011, la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos de Norteamérica encontró arsénico en la carne de pollo y se atribuye este hallazgo al uso en la cría de las aves de un producto llamado Roxarsone (3-nitro) para aumentar el crecimiento y producir más ganancia para los productores avícolas.   Esta medicina es fabricada por la empresa Pfizer y prometió no venderlo más después que pasen 30 días.  La sustancia se usa hace más de 60 años en la avicultura para lograr un mayor crecimiento de los pollos. 
Aunque la carne de pollo de corral, es decir que se cría en el campo suelto, también sube el ácido úrico porque como ave -igual que el ser humano y algunos monos-  carece de uricasa, no tiene los niveles de arsénico a que se refiere la FDA cuando explica sobre el riesgo de los pollos de granja criados con Roxarsone. Hay que valerse de uso de esta y otras sustancias para lograr que el ave llegue a estado de adultez en unos 45 días, algo casi imposible de lograrlo en un pollo suelto en el campo en su hábitat natural.  
El arsénico es un metaloide y como tal tiene propiedades intermedias entre los metales y los no metales.  Es considerado un elemento venenoso.  Por lo que no se justifica su actual utilización y menos en la elaboración de alimentos y medicamentos para animales.  También se emplea en la preparación de insecticidas en forma de  arseniato de plomo.  Hay muchos herbicidas que tienen en su composición arseniato de sodio que es otro derivado del arsénico.  Debemos confesar a su favor que en el tratamiento de la leucemia se ha usado en seres humanos un producto elaborado con este elemento y es precisamente para aprovechar en la quimioterapia de este cáncer su acción nociva para las células del cuerpo, destruyendo tanto a las buenas como a las malignas sin tener selectividad por una u otra y esto es en dosis bien calculada y seguida de cerca por un médico oncólogo.
NO SOLO SON LOS POLLOS, TAMBIÉN LOS PAVOS, VACAS Y CERDOS PUEDEN SER ALIMENTADOS CON ESTE PRODUCTO.
La FDA de Estados Unidos de Norteamérica y la empresa fabricante de fármacos Pfizer se han referido al producto llamado Roxarsone y la farmacéutica ha dicho que va a retirarlo del mercado de ese país.  Todo parece indicar que se va a seguir vendiendo en otras naciones, quizá con otro nombre comercial y como otras tantas veces a nadie le va a importar porque no se sabe de qué muere la gente en los países pobres.
Hay que tomar en cuenta que el Roxarsone se utiliza para elaborar alimentos de otros animales y el agravante de que el arsénico se elimina por las heces de los pollos y éstas son utilizadas por los productores de carne de cerdo y de vaca mezclada con melaza y paja de arroz –es la llamada gallinaza- para alimentar a sus animales.  Este dato es tan real que muchos dueños de granjas de pollo ya calculan el beneficio que les va a reportar este subproducto.  Además del daño que puede producir a los consumidores de estas carnes, la gallinaza, también puede afectar al medio ambiente al llegar a las fuentes de las aguas destinadas para el consumo humano, causando intoxicaciones masivas de personas como se reportó en Bangladesh y en España.